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 Tenía mi cabeza exprimida de tanto sobrepensar... Pero ahora la he llenado de ideas que la inflan.  Es muy raro eso de compartir pensamientos íntimos con extraños sólo porque no podemos verlos en persona. ¿En qué momento permitimos que nuestra vida privada fuera tan pública? ¡Es que ya me quiero ir!.. De las redes sociales, no de la vida; la vida no son las redes.  Vivimos en un mundo subalterno que es virtual. Somos los otros, los que siempre quisimos ser, por eso nos desilusionamos tan pronto de la realidad, porque nos idealizamos y no podemos alcanzar perfecciones.  Seremos más felices cuando seamos libres de esas opresiones mentales que nos hemos impuesto por no poder cumplir con una idealización. Parece sermón y teoría de la conspiración, pero pienso que la depresión viene de la idealización. No somos perfectos y no tenemos por qué serlo.  ¿Y qué hay de los que escriben raro? Es muy difícil saber si soy vista como una genio o una pendeja. ¿Todos aquellos q...

Cortemos el cordón umbilical

Hoy vi dos videos que hablan sobre nuestra actual relación con el internet y la tecnología, y cómo va cambiando rápidamente.  Desde hace algunos años he estado reflexionando sobre el teléfono móvil, el internet y las redes sociales, y quiero expresar las ideas que surgen al respecto según lo que he visto, vivido, escuchado y leído.  No me gusta sentirme prisionera de un aparato para hacer cualquier actividad de mi día, ni que me acompañe cada segundo de mi vida, incluso al despertar y al irme a dormir. Hay algo que me incomoda sobre el mundo moderno, donde me doy cuenta que estamos bastante sumergidos y jodidos, y que no hay marcha atrás, o al menos no tan fácilmente.  A partir del nuevo milenio, la generación Z ha vivido sumergida en las pantallas, internet y digitalización; desde que nacen toda su vida ha quedado registrada en la nube. La gran mayoría de los niños y jóvenes nacidos en esta generación no han tenido la oportunidad de crecer jugando al aire libre, sin la n...

Twitter permanecerá

Todos los días escribimos en un diario personal, pero que es público, lo que sentimos, pensamos, vivimos y opinamos. Es una rutina diaria, una acción que muchas veces no reflexionamos y solo la realizamos. Pero un día dejaremos de existir, la historia sin fin llegará a tenerlo; el primer y último comentario escritos estarán ahí, juntos, como legado de nuestro pensamiento. Nuestros cuerpos perecen, pero nuestras cuentas de Twitter permanecen. ¿Qué pasará con esas cuentas fantasma? ¿Qué sucederá cuando el tiempo las olvide? ¿A dónde irán nuestros pensamientos acaudalados? Nuestras ideas sin sentido, los corajes momentáneos, la felicidad efímera conservada en una caja de texto con límite de palabras, ¿dónde quedarán? ¿Quién las mirará? Es nuestro legado al mundo, un diario virtual que manifiesta toda la mierda que alguna vez expulsamos.
La vida es extraña. Soy un ser extraño que no ha terminado de entenderse ni conocerse.  

Día 39

Lo natural sería que comenzara esta historia por el inicio, pero me limitaría a expresar tan pocas cosas; de tal manera que prefiero empezar por este día, el 39 de mi viaje.  Podría hacer un recuento general sobre las cosas que hasta ahora he hecho, que se tomarían por muchas o pocas, dependiendo de cómo se miren. También podría listar los objetos y los sabores que tanto extraño y por las que soy capaz de volver.  Simplemente me limito a analizar las reacciones que me ha creado este viaje, lo que me ha hecho aprender y crecer, o incluso al revés, aquello que sigue persiguiéndome y no puedo dejar en el pasado.  España no es tan diferente de México, también tiran basura, también llegan tarde y son desorganizados; pero igual son cálidos y les gusta la fiesta, gritar y socializar. Las calles están llenas de niños que corren todos juntos, de jóvenes que se reúnen en la Plaza Mayor, sentados en el suelo frío mientras juegan a las cartas o toman un café. Parejas de ...

Plurilingüismo en México: Planificación lingüística y educación.

Existen países, como el nuestro, donde conviven un gran número de lenguas. En consecuencia, el gobierno en turno debe tomar ciertas decisiones sobre las lenguas que se hablan; por ejemplo, escoger la lengua nacional y expandirla por todo el territorio a través de medios escritos como literatura, diccionarios o enciclopedias. De igual forma, se tiene que hacer responsable de las demás lenguas minoritarias para que éstas no se pierdan. La planificación lingüística, entonces, es una herramienta que se debe tomar en cuenta para la organización de las lenguas de un país.  En este caso, el español es la lengua nacional de México; para llegar a serlo, tuvo que pasar por un proceso de planificación para hacer que se expandiera por todo el territorio, y hacer que los documentos oficiales, la educación, los medios masivos de comunicación, la literatura, los diccionarios, fueran en español. Pero, ¿qué pasa con las lenguas indígenas? Hoy día se viven dos realidades, por u...